Mientras me duermo en tu pecho,
el sonido de tu latido
como un suave metrónomo
que jamás pierde su ritmo
hasta que nos miremos.
El sueño más dichoso
contigo enredada en las sábanas
cada respiración lenta
calentando mi cuello
como un amanecer de verano.
No quiero despertarme
en este lecho vacío
sin el afecto de tu mirada
ni el amor que me diste
hace poco tiempo.